Reconstrucción del Santuario del Señor de Luren de Ica: Tecnología de avanzada 

Con el uso de tecnologías de última generación, el templo más importante de Ica luce hoy el diseño que tenía antes del terremoto que lo destruyó. Esperada por más de 12 años, la reconstrucción del Santuario del Señor de Luren tomó aproximadamente 18 meses su edificación, en el que participaron ingenieros, arquitectos y artistas restauradores, para devolverle a la ciudad su mayor hito de religiosidad.

Después de 18 meses de intenso trabajo, el consorcio Señor de Luren, integrado por las empresas Cosapi e IVC Contratistas Generales, concluyó la reconstrucción del Templo Señor de Luren de Ica, que luce las mismas características arquitectónicas que tenía antes del terremoto del 15 de agosto del 2007 que lo destruyó casi por completo.

Financiado por la empresa minera Shougang Hierro Perú mediante el mecanismo de obras por impuestos, el templo más importante de Ica no solo ha recuperado su diseño original, sino que cuenta con características sismorresistentes, que le permitirán soportar terremotos de mayor intensidad a la registrada en el 2007.

La afectación del Santuario del Señor de Luren, tras el terremoto, tuvo un gran impacto en la población de Ica, porque representa un valor incalculable cultural y religioso siendo parte de las tradiciones propias de la población, además, de ser valorado por su diseño arquitectónico. Por lo tanto, se convirtió en una obra ansiadamente esperada por la población y autoridades locales.

Por la naturaleza propia del proyecto, la intervención estuvo orientada a la recuperación de elementos que formaron parte de las instalaciones del Santuario, comprendiendo la aplicación de procedimientos técnicos para una total reconstrucción estructural, restauración y reposición de los elementos arquitectónicos sin alterar su terminación original.

La edificación principal está emplazada sobre un área de terreno aproximadamente de 1,400 m2, desarrollando niveles de doble y triple altura además de las bóvedas, una cúpula central entre otros, dentro de un área de 5700 m2 de predio. La altura de la torre llega a los 38.56 m y con la cruz supera los 40 m.

El proyecto consistió en la recuperación y construcción de los ambientes de Transepto (lado de la Epístola y lado del Evangelio, Presbiterio, etc.), así como la reconstrucción de la nave central, naves laterales y de la torre del santuario (con la recuperación de las características originales del sector demolido).

También comprendió la construcción de un Centro de Interpretación en el patio posterior del santuario y recuperación de áreas exteriores. Además, se realizó la implementación de la infraestructura complementaria y recuperación del paisaje del entorno como veredas, arcos, glorieta, bancas, pistas, etc.

En la etapa de construcción se contó con la participación de un equipo multifuncional integrado por arquitectos de restauración, ingenieros y artistas restauradores –destacando un gran número de personal iqueño-, quienes lograron reconstruir el templo.

Cabe indicar que esta edificación posee importantes características sismorresistentes, gracias a los 3,400 m3 de concreto armado y las 330 toneladas de acero de su estructura principal.

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