Lijadoras: Acabado fino en todo tipo de superficie

El trabajo de pulido de materiales, por lo general madera, aunque no excluyente de plástico, metal, vidrio o cerámica, a lo largo de su evolución se ha visto favorecido con una herramienta que permite optimizar el tiempo de trabajo y otorgar seguridad al operador. Hablamos de la lijadora, que, mediante la incorporación de mecanismos de acción e innovaciones, resulta en ser el equipo ideal para conseguir acabados perfectos.

El trabajo de lijado nunca ha sido demasiado favorecido, ya que desde tiempos ancestrales se considera una actividad tediosa, que consume mucho tiempo y cubre de polvo al operario y todo lo que rodea la pieza de trabajo.

Visto ello, en el Perú, existe una serie de empresas dedicadas a la fabricación y provisión de lijadoras, en los diferentes tipos que existen, que permiten obtener superficies perfectamente trabajadas de manera sencilla, rápida, limpia y sin mayor esfuerzo.

En los diferentes segmentos, donde su uso es intenso, como el trabajo de ebanistería y carpintería o de la industria de la construcción, por lo general existe la tendencia a requerir de lijadoras con diferentes cualidades, dependiendo del material a trabajar.

Y es que, si bien las primeras lijadoras aparecieron allá por el año 1820, estas eran máquinas estacionarias que funcionaban con un mecanismo de banda o tambor y se usaban únicamente en el ámbito profesional o industrial.

Posiblemente eso sellaría el destino de las lijadoras estacionarias, de las que, como veremos más adelante, solo unos pocos modelos han llegado a las pequeñas y medianas empresas.

Hubo de pasar más de un siglo para que en 1927 apareciera la primera lijadora eléctrica portátil. Era una máquina de tipo banda construida en aluminio fundido a presión y pesaba unos impresionantes 6 kg. Esta característica la hizo poco apropiada para el hogar, por lo que su uso también quedó limitado a los profesionales, aun cuando muy pronto se desarrollaron otros modelos más livianos, y en los años 30´ se patentó el primer sistema de recolección de polvo.

Recién en la segunda mitad del siglo pasado el avance comenzó a cobrar notoriedad. Se introdujo la lijadora orbital, capaz de lograr un acabado más fino y de llegar a lugares estrechos. Fue así como las viejas versiones de las lijadoras de banda también se hicieron portátiles y posteriormente aparecieron las lijadoras excéntricas, que en un comienzo eran neumáticas, pero luego se introdujeron versiones eléctricas. Más tarde, durante los ’90 surgió otro modelo para trabajos finos y delicados en esquinas: la lijadora delta.

Como no podía faltar en esta carrera, a fines de los ’80 se conocieron las primeras lijadoras inalámbricas. La escalada sigue hasta hoy, aunque la más moderna hasta el momento, la lijadora múltiple, ya tiene casi 20 años en el mercado. Aunque las clasificaciones son varias, la categoría principal que divide las lijadoras es por tamaño, es decir, portátiles y estacionarias.

Generalmente, las únicas lijadoras que se comercializan tanto en su versión portátil como estacionaria son las de banda.

Las demás son mucho más frecuentes en una versión u otra. Por ejemplo, las lijadoras orbitales, excéntricas, delta y múltiples son exclusivamente portátiles. El resto son lijadoras estacionarias con las siguientes tendencias: de banda, y banda y disco (banco), de disco y de husillo oscilante (pedestal o banco), de tambor, de bordes y de banda ancha (pedestal o industriales).

Revisemos, a continuación, a las empresas que proveen de esta importante herramienta.

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