ARCC viabiliza proyectos de infraestructura natural por S/365 millones

Inversiones incrementarán la resistencia de 10 cuencas costeras a riesgos de desastres

Cuatro perfiles de proyectos de infraestructura natural han sido declarados viables por el Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI), en el marco del Plan Integral de Reconstrucción Con Cambios (PIRCC) a ser ejecutado por la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) mediante el acuerdo Gobierno a Gobierno con el Reino Unido.

Ello con la finalidad de gestionar, en complementariedad con la infraestructura gris, la prevención y la mitigación de los impactos generados por las inundaciones y movimientos de masa. Estos proyectos representan más de 365 millones de soles para restaurar más de 17,000 hectáreas de ecosistemas altoandinos.

Estas inversiones se implementarán en la cuenca del río Cañete, en la región Lima, donde se aprobó la inversión de S/ 72 millones para restaurar más de 2.500 hectáreas de matorral andino y pajonal de puna húmeda.

En la cuenca del río Huarmey (región Áncash) se aprobó más de S/ 28 millones para restaurar más de 3,500 hectáreas de matorral andino y pajonal de puna húmeda; mientras que en la cuenca del río Mala (región Lima) más de S/ 153 millones para restaurar más de 4,000 hectáreas de pajonal de puna húmeda y matorrales andinos.

En la cuenca del río Olmos (región Lambayeque), se aprobaron más de S/ 112 millones para restaurar 11,708 hectáreas de bosque estacionalmente seco de colinas y montañas, bosques estacionalmente secos de tierras bajas y matorrales andinos. Se estima que, en conjunto, las inversiones generarán más de 600,000 jornales en los próximos 5 años para las comunidades rurales ubicadas en las cuencas altas.  

Estos proyectos, se suman a otros seis que ya han sido declarados viables anteriormente, correspondientes a las cuencas de los ríos Zaña (Cajamarca-Lambayeque), Tumbes, Matagente (Ica-Huancavelica), Casma y Lacramarca (Áncash) y Chicama (La Libertad).

Por lo tanto, ahora el país cuenta con 10 proyectos que se encuentran listos para iniciar su diseño y cuya ejecución está programada para fines del año 2022. Estos proyectos suman más de S/ 670 millones, lo que representa según Jan Cassin, directora de la Iniciativa de Agua de Forest Trends “una escala sin precedentes en América Latina en términos de inversiones en infraestructura natural, posicionando al Perú a la vanguardia de la gestión del riesgo de desastres mediante soluciones basadas en la naturaleza”.

Por su parte, el ingeniero Joan Cáceres de la Dirección de Soluciones Integrales de la ARCC, sostiene que “este tipo de intervenciones no solo tiene un impacto en la protección ante desastres, sino que además tiene un objetivo con respecto al medio ambiente como la captura de carbono y en la colocación de especies productivas en las comunidades para hacerlas autosostenibles”.

Nueve de los diez proyectos aprobados contaron con la asistencia técnica de Forest Trends y Condesan, en el marco del proyecto Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica, financiado por USAID y el gobierno de Canadá, quienes juntos a la ARCC vienen desarrollando y validando una hoja de ruta para el diseño e implementación sostenible de proyectos de Infraestructura Natural para la gestión del riesgo de desastres, que incluye herramientas como una guía para el diagnóstico socioeconómico con enfoque de género, una guía para la priorización y selección de áreas a intervenir y una guía para el diseño de medidas de Infraestructura Natural, entre otras.

Los proyectos aprobados se ejecutarán en el marco del acuerdo Gobierno a Gobierno que se ha firmado con el Reino Unido. Una vez declarados viables, los proyectos pasan a desarrollar planes de implementación detallados antes de ser contratados para su implementación. Se estima que su implementación iniciará a fines del año 2022.

La investigación metaanálisis desarrollada por Condesan, Imperial College de Londres, y la Universidad de Louvain de Bélgica, en el marco del proyecto Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica, revela que una opción efectiva para reducir el riesgo de desastres, es el manejo integral de los ecosistemas que ofrecen una complementariedad a la infraestructura gris. 

Por ejemplo, las tasas de erosión en áreas con cobertura vegetal nativa bien conservada son, en promedio, entre 9 y 12 veces más bajas en comparación con campos de cultivos agrícolas y zonas ganaderas.