Estabilización de taludes

Para realizar la estabilización de taludes es necesario ejecutar un estudio a la superficie inclinada a fin de determinar las medidas correctivas o preventivas necesarias que permitan reforzar, mantener o aumentar las condiciones de equilibrio del talud.

Cuando se está trabajando en una obra de construcción es vital estabilizar los taludes para brindar seguridad a los trabajadores y áreas cercanas, y así dar continuidad a las labores.

Los taludes se clasifican en tres categorías: terraplenes, cortes de laderas naturales y muros de contención. Al ser diseñadas, estas pueden presentar combinaciones, según las características de la superficie.

De otro lado, los componentes que condicionan la situación de equilibrio de un talud se identifican en el estudio realizado, ya que pueden influir en su inestabilidad. Dentro de los principales estudios tenemos a la estratigrafía y litología que identifica la estructura geológica, discontinuidades, tensiones naturales y estado tensodeformacional, sobrecargas estáticas, cargas dinámicas, factores climáticos y variaciones en la geometría.

Asimismo, con la previa investigación realizada a la superficie, se
puede identificar cuáles son los factores que contribuyen a que se
mantengan estables: factores geológicos, geométricos, hidrogeológicos y geotécnicos.

Por otro lado, también es beneficioso completar la estabilización con actividades de revegetación, ya que las plantas protegen la superficie del suelo contra la erosión. El uso de vegetación como elemento para estabilizar el suelo está asociado al empleo de materiales secundarios, cuyo propósito es ayudar a establecer buenas condiciones físicas en las primeras fases de la implantación.

A continuación, empresas especialistas en el tema nos comentan sobre los métodos que emplean para realizar los trabajos de estabilización y el cuidado que se debe tener durante su ejecución.

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