El interiorismo y su rol en la definición del espacio público

En el Día Mundial del Interiorismo. Principios para la intervención en el espacio público
          Por: Rudolf Giese, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina

Para comprender la dimensión del espacio público, debemos reconocer en primer lugar, que este no se limita únicamente al espacio físico o el territorio sobre el cual se extiende, es decir, no se trata de una dimensión física. El espacio público o colectivo es fundamentalmente un facilitador y dinamizador de relaciones sociales e integración cultural, es en esencia, un lugar de ejercicio de ciudadanía y de bienestar colectivo, desde donde se define y redefine continuamente la ciudad.

Las calles y plazas contribuyen a generar la vida social, económica, política y cultural de las ciudades. Representan el principal indicador para evaluar la calidad de nuestras ciudades y medir como se van transformado. La mala calidad y el descuido, en el mantenimiento de los espacios públicos, es el reflejo del deterioro físico, económico y social de una ciudad. 

Generando identidad

Por el contrario, los espacios públicos de calidad invitan a congregarse y facilitan la integración entre las personas, nos protegen del clima, brindan oportunidades para descansar y trabajar, nos aíslan del tránsito, disminuyen la inseguridad y el crimen, y son indicadores de ciudades vivas que nos ofrecen espacios vivibles y calles vibrantes que deben ser vistas como áreas multifuncionales que permiten la interacción social, la actividad económica y las manifestaciones culturales para todos los ciudadanos.

Si bien el diseño de los espacios públicos es tarea de los planificadores urbanos, quienes tienen la responsabilidad de organizar estos espacios y articularlos con la ciudad, son los interioristas, quienes deben lograr que estas áreas generen identidad y sentido de pertenencia, alentando su uso y generando una comunidad cohesionada, identificada con su ciudad y que procura la calidad de vida.

Todo espacio ejerce influencia en la persona que lo ocupa, y estando el interiorismo orientado al manejo del espacio y los elementos que lo componen, busca generar lugares que transmitan determinadas sensaciones que influyan positivamente en las acciones, el bienestar y el confort del usuario; también en el funcionamiento adecuado del espacio público, independientemente de las sensaciones generadas por la arquitectura.

Principios

Desde nuestra experiencia, para que el espacio público logre un impacto positivo en la vida de las personas debe cumplir estos cinco principios:

  1. Atraer a las personas, invitándolas a utilizar el espacio y permanecer él.
  2. Estimular el uso de los sentidos, involucrando la mayor cantidad, en la percepción del espacio.
  3. Facilitar la vida de las personas.
  4. Enriquecer a las personas, ayudándolas a tomar mejores decisiones.
  5. Dejar huella. La experiencia vivida debe quedar marcada en la memoria de las personas como una experiencia memorable.

Dicho esto, podemos concluir que el interiorismo asume la responsabilidad de diseñar las condiciones de confort para el máximo aprovechamiento y disfrute de cualquier tipo de espacio público urbano, impactando en todas las actividades humanas susceptibles de ser desarrolladas en ellos.

Esto representa una labor importante pero sumamente compleja, debido a la gran cantidad de variables particulares que influyen según cada caso y que deben ser resueltas. Entre las variables que podemos enumerar figuran: condiciones térmicas, escala urbana, ocupación del espacio público, paisaje urbano, percepción de seguridad, condiciones acústicas, calidad del aire, ergonomía, mobiliario, iluminación, paisajismo, color, texturas, acabados, entre otras.

Todas estas variables están conectadas y cada una de ellas influye en las demás, generando una sensación de bienestar emocional y seguridad en cada uno de los ciudadanos.