Las trabas burocráticas y las adendas, ¿cómo debe enfrentarlas el próximo Gobierno?

En el programa Perú Construye Tv, Guido Valdivia, director ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), y Milton von Hesse, ex ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, analizaron una vez más el panorama del sector construcción y, en esta ocasión, reflexionaron acerca de los principales desafíos del siguiente Gobierno en materia de infraestructura y construcción. Coincidiendo, ambos, en que uno de los problemas más importantes en la ejecución de los proyectos es el tema burocrático. A lo que se suma la existencia de un temor por parte de los funcionarios a tomar decisiones frente a la ejecución de grandes obras.

Poniéndonos en contexto, Guido Valdivia indicó que, “en principio, habría que decir que el próximo Gobierno, muy probablemente, va a recibir un sector construcción con casi un año de crecimiento consecutivo. Vamos a llegar, por lo menos hasta junio, con tasas de crecimiento muy altas. Y aunque parte de eso tiene que ver con que el año pasado fue muy malo, el sector, desde septiembre, está creciendo. Y creo que habría que plantearle metas. Y una meta razonable es pasar de un nivel de ejecución de obra púbica, de 65% en los últimos años, a 90%”.

“Deberíamos terminar este quinquenio con 90% de ejecución de obra pública. Y por el lado de la vivienda, el año 2026 deberíamos llegar a construir 150 mil viviendas en el Perú, lo que implica casi triplicar la meta actual. Eso es perfectamente factible. Hay que plantear metas ambiciosas y de mediano plazo para que se puedan ir consiguiendo poco a poco”, analizó.

En tanto, Milton von Hesse señaló que ha revisado los planes de Gobierno de los principales candidatos y, en realidad, la mayoría plantea megaproyectos enormes que incluso se repite en varios planes: como el tren de Tumbes a Tacna, que, de acuerdo a su evaluación, es inviable financiar por lo menos en los próximos 5 o 6 años.

“Pero lo que no han tenido en cuenta es que el país necesita, urgentemente, empezar a mover la maquinaria para mantener tasas de crecimiento del sector que se han visto pero que son tasas de recuperación. Porque si las comparamos con el periodo pre pandemia, seguimos con niveles de actividad muy bajos. Y, en ese sentido, no veo un enfoque de optimización. Hay muchos proyectos que ya están contratados y están trabados por distintas cosas. Desde trabas mentales de funcionarios que tienen que tomar las decisiones, y que actúan así por la cacería de brujas que hay desde La Contraloría, que lo que ha logrado es ahuyentar a los funcionarios públicos que han tenido más trayectoria en las últimas décadas en términos de proyectos de infraestructura”, comentó, señalando también que hay proyectos vinculados al tema de Lavajato, como el Gasoductor Sur del Perú, que nadie habla.

“Ahí hay más de mil millones de dólares enterrados y con unas cuentas de cientos de millones al año en mantenimiento. ¿Qué hacemos, lo seguimos dejando enterrado o lo terminamos? Chavimochic, también, que tiene como concesionario a Odebrecht. ¿Qué hacemos con eso? Seguimos haciendo que no vemos el tema o tomamos una decisión y sancionamos penalmente a quien haya que sancionar, pero tenemos que continuar con la ejecución de proyectos de infraestructura, principalmente los que ya están avanzados porque el país necesita a gritos reactivarse en lo económico”, reflexionó.

El tema de las adendas

De otro lado, y ante la pregunta sobre un tema que los candidatos han tocado con frecuencia. Indicó que muchos de ellos han dicho que no permitirán adendas en los contratos.

“Primero habría que dividir entre lo que ya se hizo y está parado, y lo que se tiene que hacer a partir de ahora. Aquí hemos dicho varias veces, y creo que compartimos esa visión, tenemos que cambiar nuestra forma de contratar. Recoger de los acuerdos de Gobierno a Gobierno, los instrumentos que hacen que eso funcione y registrarlo en nuestra normativa de contratación. Segundo, tenemos que pagar bien por los expedientes técnicos. Muchos proyectos tienen malos expedientes técnicos, y al tener malos expedientes generan dificultades que se van a resolver con adendas. Y a veces más de las que se debieran. Siempre tiene que haber una posibilidad de adendas, pero no tiene por qué llegarse a eso de una manera irreversible, como si no hubiera otra alternativa”, comentó.

De igual manera, señaló que debe usarse más la tecnología, como el BIM, por ejemplo.

“La adenda es una corrección de un proyecto. Es algo que no se previó por alguna razón. No es, necesariamente, la concreción de un acto de corrupción. Yo diría, más bien, que la corrupción reduce los espacios para la adenda. No quisieran tener problemas. El problema en realidad radica en: una mala norma de contratación, la falta de tecnología en la gestión y expedientes técnicos que no cumplen requisitos mínimos y te obligan a hacer estos procesos”, agregó.