CCL ratifica necesidad de que sector privado participe en compra y aplicación de vacunas

La Cámara de Comercio de Lima (CCL) reafirma su decisión de promover e impulsar la participación del sector privado en el proceso de adquisición y aplicación de vacunas contra el coronavirus, a fin de proteger y defender la vida y la salud de todos los peruanos en el menor tiempo posible.

Este papel sería complementario a la labor que le corresponde cumplir, en primer lugar, al Estado –de manera eficiente, diligente y transparente–, bajo cuyo control debe mantenerse la ejecución del cronograma y trazabilidad de las inmunizaciones, los cuales se respetarán escrupulosamente.

“Varios países ya han comenzado a aceptar la decidida colaboración del sector privado, como por ejemplo Ecuador, México e Indonesia, donde se permite a las empresas vacunar a sus trabajadores a la vez que se establece un control para que las vacunas no se comercialicen. Lo mismo podemos hacer en nuestro país. La CCL ha expresado reiteradamente su voluntad de cooperar en este proceso; pues no se trata de una competencia sino de sumar esfuerzos para salvar la vida de nuestros compatriotas”, manifestó el presidente de la CCL, Peter Anders.

Sostuvo que una vez que las empresas privadas puedan importar vacunas, el Ministerio de Salud y la Dirección General de Medicamentos (Digemid) deben ser responsables de hacer un seguimiento de la distribución y aplicación de las dosis.

Explicó que la Presidencia del Consejo de Ministros puede encargarse del cronograma de vacunación, de modo que se detalle los turnos persona por persona, la ubicación de los centros de aplicación y a los responsables del proceso.

Hizo notar que el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) cuenta con la relación completa de todos los ciudadanos peruanos por edad, la cual puede complementarse con la que cuenta la Superintendencia de Migraciones en el caso de los extranjeros residentes. Igualmente, EsSalud y el Ministerio de Salud poseen registros de adultos mayores y personas en riesgo.

“Partiendo de estas bases se puede segmentar la relación de personas vulnerables. Tiene que ser un trabajo conjunto, pues no podemos actuar cada uno como si fuéramos islas”, manifestó el dirigente empresarial.

Por ello, cuestionó que el presidente de la República, Francisco Sagasti, haya afirmado que en el Gobierno “no queremos que el que tiene plata se vacune y el que no tiene no lo haga”.

Anders anotó que lo que el sector privado requiere hoy es la autorización del Gobierno para poder comenzar a negociar con los laboratorios internacionales fabricantes de la vacuna –que también son privados¬–, haciendo lo que se denomina “compras a futuro”.

“No es que mañana mismo vamos a poder importar las vacunas. Coloquialmente hablando, de lo que se trata es de estar en condiciones de ponernos en la fila de compradores para que cuando los laboratorios comiencen a vender al sector privado, seamos atendidos porque cumplimos con los requisitos”, comentó.
Si se espera a que los laboratorios decidan comercializar libremente las dosis para recién dar la autorización al sector privado peruano, sin duda habrá un gran número de empresas de otros países que se habrán adelantado.

El presidente de la CCL observó que en promedio actualmente se está vacunando contra el coronavirus a 13.200 personas diarias, pese a que el sistema de salud peruano tiene la capacidad de poder inocular hasta a 50.000 personas diariamente, por lo que invocó al gobierno a usar todo este potencial.

Lamentó que la ineficiencia del Estado haya quedado trágicamente puesta una vez más en evidencia durante el proceso de adquisición de las vacunas, pues recién se logró traer un pequeño primer lote en febrero, pese a que las negociaciones comenzaron en mayo del año pasado debido a demoras como definir quién firmaba el contrato. Ello sin considerar todos los actos de corrupción descubiertos y por descubrir.

“Los cientos de compatriotas que a diario mueren a causa del coronavirus, los miles que ven resquebrajada su salud al contagiarse y los millones que han comprometido su calidad de vida por la quiebra de la economía, no merecen que, por prejuicios políticos e ideológicos, se impida que el sector privado peruano apoye la adquisición de un mayor número de vacunas”, aseveró Anders.

“De lo que se trata es de salvar vidas, por lo que si hay algo que no se puede aceptar es que sigan pasando los días sin adoptar acciones concretas y eficientes”, sentenció.