Soluciones de guardavías para carreteras: protección durante situaciones de riesgo

Con el fin de evitar accidentes de tránsito estas soluciones son instaladas en los bordes de las vías y carreteras como dispositivos de seguridad a fin de aminorar los daños en vehículos y proteger a los peatones.

Los guardavías tienen que estar ubicados en las curvas de las carreteras o vías, asimismo se pueden instalar -para una mayor seguridad- en línea recta en algunos tramos de ellas.

La dimensión del guardavía depende de la velocidad en la que se desplazan los vehículos, a mayor velocidad se recomienda colocar un guardavía de mayor tamaño. Durante un impacto, estos elementos de seguridad absorben la energía cinética de los vehículos desacelerándolos, además pueden contribuir a un reencauzamiento de vehículos. Debido a su estructura de acero, que cumple con la normativa, poseen una gran resistencia a las roturas o deformaciones.

En los guardavías se puede colocar algunos dispositivos de señalización como captafaros, cintas reflectivas e indicaciones que contribuyen a orientar y poner en alerta a los conductores.

Por otra parte, su principal función es proteger a conductores, ocupantes de los vehículos, y transeúntes que circulan en zonas próximas a la calzada, de accidentes causados por la pérdida de control vehicular, mitigando el riesgo de colisión con obstáculos ubicados fuera de la vía, colisión con vehículos
que circulan en la pista opuesta, descarrilamiento y volcadura.

Los guardavías, en su mayoría, se han diseñado para vehículos ligeros de 2000 kg. Cabe precisar que la manera más efectiva de evaluar el desempeño de estas herramientas ante vehículos de carga es por medio de pruebas de colisión a escala real.

Entre los criterios de evaluación para la colocación de una barrera de seguridad vial están: la magnitud del daño o nivel de severidad del accidente, el volumen y la composición del tráfico que circula en la vía, el tipo de vía, y las condiciones topográficas y climáticas.