El gran reto de la arquitectura frente a la otra gran pandemia, el cambio climático

                                              Arq. Rudolf Giese Salazar, Decano de la Facultad de Arquitectura de UCAL

Más allá de los grandes avances que supuso la revolución industrial en el siglo XVIII, esta trajo consigo el inicio de una problemática ambiental debido al alto contenido de dióxido de carbono (CO2) que genero la industrialización. Es recién a partir de las últimas décadas del siglo XX que se toma conciencia de la crisis que se estaba generando y se comienzan a buscar tecnologías que aprovechen fuentes alternativas de energía que sean abundantes, renovables y limpias como la energía del sol.

Hoy la crisis ambiental es una realidad, nuestro planeta enfrenta uno de sus mayores retos, y es que la acelerada degradación del clima, sumada a la emergencia en la cual se encuentra su biodiversidad, se han constituido en una amenaza que está a punto de romper el equilibrio ambiental y transformar para siempre su superficie y la vida que sobre esta se desarrolla. Pero como toda crisis genera también oportunidades, estamos frente a la gran posibilidad de hacer cambios profundos y claves en la forma de hacer arquitectura, evolucionando hacia modelos sostenibles.

En este reto, la industria de la construcción (donde esta insertada la arquitectura) debe asumir una responsabilidad importante, ya que ella genera aproximadamente el 40% de las emisiones de CO2 que contaminan y envenenan el planeta, además de generar con el crecimiento de las ciudades un impacto significativo sobre los hábitats naturales.

El desarrollo sostenible es, según la Comisión Mundial sobre el Medo Ambiente, la forma como debemos enfrentar la atención de las necesidades presentes, sin comprometer la capacidad de futuras generaciones por atender sus propias necesidades. En el caso de la arquitectura, el concepto de sostenibilidad, está basado en el desarrollo de un modelo que permite satisfacer las múltiples y crecientes necesidades de nuestra sociedad, generando calidad de vida sin romper los limites ecológicos que garanticen la sostenibilidad del planeta. Esto exige un cambio de paradigmas, para que la arquitectura se encuadre dentro del marco de la sostenibilidad, se tendrán que diseñar tanto ciudades y edificios como componentes indivisibles de un sistema más grande como lo es el planeta; generando un nivel de integración de la arquitectura con el medioambiente basado en el aprovechamiento de energías y recursos naturales.

Esta integración de arquitectura, medio ambiente, energías limpias y recursos naturales renovables, se construye desde la mirada de la arquitectura bioclimática, que más que una manera de hacer arquitectura es una filosofía, un proceso circular que inicia en la idea del proyecto, pasando por la ejecución de la obra y concluye cuando el edificio concluye su vida útil para volver a empezar. Enfocada en el diseño del confort térmico de los edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas de su ubicación y el aprovechando los recursos naturales disponibles, tales como el sol, los vientos, la vegetación y la lluvia, para reducir el impacto medioambiental y el consumo de energía.

Dentro de la arquitectura bioclimática, equilibrio y armonía con el medio ambiente son una constante. Cada edificio bioclimático se diseña de manera individual para lograr el mayor confort térmico con el menor gasto energético, mediante la configuración arquitectónica el edificio debe ser capaz de sostener el confort térmico, minimizando la necesidad de utilizar sistemas convencionales de climatización.

En términos conceptuales la arquitectura bioclimática pareciera ser complicada, ya que su desarrollo requiere conocimientos especializados y experiencia práctica para comprender el comportamiento de los recursos naturales y las energías limpias, sin embargo, podemos definir ocho conceptos básicos para cualquier edificio bioclimático:

  1. La orientación adecuada del edificio para aprovechar al máximo la luz solar.
  2. El aislamiento térmico para retener el calor o impedir su entrada (conservar mejor la energía).
  3. Una ventilación correcta para mantener los espacios a una temperatura agradable.
  4. La reducción del consumo de agua y el reciclaje de las aguas grises (puede reducirse el consumo en hasta un 35%)
  5. Utilización de materiales naturales para aprovechar recursos disponibles y reducir la huella de carbono.
  6. La utilización de energías renovables, pues estos aprovechan los recursos naturales para suministrar energía.
  7. Reciclar y reutilizar los residuos generados del proceso de construcción.
  8. La adaptación al entorno para maximizar la eficiencia energética y autosuficiencia (puede reducirse el consumo energético en hasta un 70%).

Hay muchas iniciativas que se están incorporando desde hace algunos años tanto en el diseño urbano y arquitectónico, como en la evaluación (certificación) de todos los proyectos nuevos, con el objetivo de contribuir positivamente a mitigar la degradación del clima, así como la reutilización de los edificios existentes para prolongar su vida, como una alternativa eficiente para que las ciudades y los edificios vayan más allá del estándar de carbono 0.

Sin embargo, estas iniciativas que surgen desde de la arquitectura, y que no son tan complejas en su aplicación, no han podido ser generalizadas aún, debido principalmente a que la arquitectura también está ligada a aspectos comerciales y esto muchas veces incide en decisiones de ejecución de proyectos sin tomar en cuenta los problemas ambientales.

Esta nueva visión de la arquitectura debe tener como objetivo fundamental proteger las vidas humanas a través de la preservación del planeta y del equilibrio entre todas sus especies. Debemos sustentar este cambio en la toma de conciencia sobre nuestra responsabilidad y apoyarnos en la investigación y la tecnología como herramientas que están a nuestra disposición para que iniciemos esa transformación ahora, por último, debemos comprometernos a fortalecer nuestras prácticas de trabajo para crear ciudades y edificios que tengan un impacto positivo en el planeta y garanticen de esta manera el futuro de la especie humana y en general de toda la vida sobre este.