Solo en Lima Metropolitana, 129 mafias cobran cupos por obras de construcción civil

El lado oscuro del boom inmobiliario. Estos seudosindicatos son reconocidos por el Ministerio de Trabajo sin revisar sus antecedentes. Algunos no están afiliados a la CGTP ni a la CTP. Cobran a trabajadores, ingenieros y hasta a propietarios de las obras. En Cañete ya han muerto 15 personas en solo dos meses.

El miedo de la gente se percibe en cada rincón de Mala. La pólvora aún se huele en la Corte Superior de Justicia de esa ciudad al sur del país, donde fue asesinado de tres balazos el abogado Fausto Orlando Tumay Navarro, de 50 años. Él perdió la vida por un ajuste de cuentas. ¿El motivo? La violencia generada por los gremios de construcción civil.

En los últimos años, los distritos cañetanos viven en constante pavor generado por la  inseguridad que existe. Mala, Chilca, Cerro Azul, Asia, San Vicente y el mismo Cañete se han convertido en lugares donde el peligro es latente.

Entre noviembre y diciembre del año pasado, los sindicatos de construcción civil –que son solo ‘pantalla’– han sido responsables de la muerte de 15 personas en estos distritos. Pero si eso sucede en Cañete, ¿qué pasa en Lima?

La División de Protección de Obras Civiles (DIVPROC) asegura que solo en Lima Metropolitana operan 129 sindicatos reconocidos por el Ministerio de Trabajo, que en realidad están integrados por delincuentes que cobran cupos a constructoras a cambio de seguridad.

Incluso, los mismos trabajadores de construcción –algunos de estas agrupaciones– también contratan a sicarios para atacar a sus enemigos.

Lo lamentable es que algunos de estos grupos no están afiliados a la CGTP ni a la CTP porque la ley no los obliga a ello. Les basta acreditar que cuentan con más de 25 integrantes (sin importar sus antecedentes) para que se les expida el reconocimiento sindical.

«Estos sindicatos son de pantalla, muchos de sus líderes son conocidos delincuentes que se dedican a extorsionar a empresarios –indica Luis Villanueva Carbajal, jefe de operaciones de la CGTP–. Este problema nace en los últimos años de la década del noventa, cuando la ley permitió que cualquier grupo zonal se constituya como sindicato, pero todos sabemos que sus actividades son las delictivas».

Estos gremios han aprovechado el auge del boom inmobiliario que se desarrolla en estos balnearios del sur, donde decenas de constructoras edifican condominios frente al mar y otros proyectos. Por ejemplo, el que está generando las últimas disputas es la millonaria obra de la planta termoeléctrica en Las Salinas, en Chilca.

¿CÓMO OPERAN?

Pero ¿cómo operan estos gremios de construcción civil? En más de una ocasión habrá escuchado que estos grupos cobran cupos a los obreros y que a sus trabajadores los colocan en obras, pero sus actividades van más allá. Ahora conozcamos qué más realizan…

Cuando un sindicato se entera de la voluntad de una constructora de ejecutar una obra en su zona, estos gremios comienzan a investigar quiénes son los ingenieros responsables del proyecto y comienzan a extorsionarlos indicándoles los detalles de su vida personal y de su familia. Así generan preocupación.

«Ellos piden plata a las constructoras, cobrándoles entre 20 mil y 50 mil soles a los contratistas. En algunos casos pretenden cobrar el 1% o 2% del valor de la obra. Aparte, estos sindicatos de ‘pantalla’ piden hasta 30% de los puestos de trabajo a las empresas y las plazas laborales que consiguen se las venden a los obreros a 300 soles», detalla Luis Villanueva.

Aproximadamente, cada trabajador cobra al mes entre 400 y 700 soles. De este monto, un porcentaje llega a las arcas de estos seudosindicatos. Además, estos gremios exigen  a la semana un pago de entre 10 y 20 soles por cupo a cada uno de ellos. Si se habla de unos 300 obreros dentro de este proyecto, la suma mensual se elevaría como máximo a más de 24 mil soles. Todo un negocio rentable si se suma lo que les cobran a los contratistas.

«No contentos con eso los gremios les venden tarjetas de parrilladas y polladas para seguir sacándoles dinero a sus trabajadores, a los empresarios y hasta al propietario de la obra. Los empresarios adjudican todos estos pagos y cupos como gastos de la construcción», agregó Villanueva.

ENFOQUE

Alcaldesa de Cañete, María Magdalena Montoya Conde, “Cientos de turistas ya no llegan a Chilca”

El tema de la inseguridad por los gremios de construcción civil lo consideramos como crimen organizado. Por ello, el Ministerio del Interior asignará a cien agentes de la Policía Nacional para que trabajen en Cañete.

Ciertamente estamos preocupados por estos casos. Se está trabajando para dar seguridad a los ciudadanos. El gobierno central también se ocupará en reforzar las medidas en Cañete.

Los ciudadanos de Chilca y Las Salinas piden tranquilidad, ya que los turistas ya no están llegando a los balnearios. Por consiguiente, el comercio se perjudica por las ventas que  son muy bajas algunos días, a diferencia de años anteriores en los que las ganancias en temporada de verano eran más altas.

Según los últimos números de la provincia de Cañete, los ingresos económicos han bajado, y por eso se está trabajando para contrarrestar estas pérdidas.

En estas zonas pequeñas, los ciudadanos piden volver a vivir en paz y tranquilidad como antes.

En cifras

8 mafias operan como sindicatos de construcción civil en la provincia de Cañete.

2% del valor de la obra pretenden cobrar como máximo, estas mafias de construcción.

25 integrantes es la cifra mínima para acreditar a un sindicato de construcción civil. No interesan los antecedentes.

Claves

Acciones. La División de Protección de Obras Civiles (Divproc), creada en el 2010, ha desarticulado 187 bandas de extorsionadores desde su creación hasta diciembre del 2013.

Capturas. Durante el mismo periodo se detuvo a 1.103 sicarios y delincuentes vinculados al gremio de construcción. 681 son ex convictos que estaban requisitoriados.

Fuente: La República