Hay más de diez barreras a inversión privada en plantas hidroeléctricas

Sin pelos en la lengua. El gerente general de Luz del Sur, Mile Cácic, enumeró más de una decena de barreras a la inversión privada en la construcción de centrales hidroeléctricas en el país.

Citó como la barrera más importante a la decisión del Ejecutivo de mantener el precio del gas natural del Lote 88, para generación eléctrica, artificialmente bajo, con un precio 50% menor al costo real del gas.

Acusó al Gobierno de ejercer una “grosera intervención en el mercado eléctrico” a través del Ministerio de Energía y Minas (MEM), que no permitiría una libre competencia de la inversión privada en grandes proyectos hidroeléctricos.

Intervención

“Las hidroeléctricas que hoy se construyen no son por oferta y demanda, sino porque los funcionarios de turno del MEM reemplazan al mercado y deciden cuándo y qué tipo de generación se debe hacer, aplicándoles subsidios”, reclamó.

Así, objetó la subasta que el MEM ha encargado a ProInversión, para construir ese tipo de centrales por 1,200 megavatios (MW), a las que el Gobierno ofrece un “premio especial a la potencia” (mayor capacidad instalada que ofrezcan).

Esto, según indicó, va a hacer que esas nuevas centrales compitan “con ayudín”, en condiciones distintas (con más ventajas) con hidroeléctricas construidas anteriormente en condiciones de oferta y demanda.

Otra traba, dijo, es que no hay un reconocimiento real en el COES, de los costos marginales de la generación, es decir, a cuánto se venden los excedentes de energía. Desde hace un buen tiempo, citó, esos costos están por debajo del precio regulado, y el 2014 fue de US$ 24 (por Mw/hora) en promedio. Para un inversionista al que un kilovatio instalado cuesta US$ 2,500, con US$24 no va a recuperar el gasto de capital, anotó.

“Este mercado se expande o encoge con los actores que ya están, hay gran nivel de concentración, esto no tiene que continuar, se tiene que levantar todas las distorsiones que afectan al costo marginal, desde el precio del gas para generación, hasta las declaraciones de costo que deberían ser reales o auditables y no simplemente las declaradas”, subrayó.

Otro problema, añadió, son las controversias que surgen con pequeñas centrales (de menos de 20 MW) que no deben hacer EIA. Así lo indicó en el evento Perú Energía: III Conferencia de Petróleo, Gas y Electricidad.

Mayor uso del gas no debe ser térmico

Nos corresponde ver cómo vamos a tratar el precio del gas natural para generación, que proviene del lote 88, que tiene un precio barato con respecto al precio internacional. ¿Qué pasará cuando ese gas se agote? Tenemos que pensar en una transición de ese precio, para que el efecto del costo, que tome su precio del mercado, no afecte ni a industriales ni a los usuarios y se haga una transición paulatina.

El desarrollo de las centrales hidroeléctricas amortiguará esa transición; se trata de usar más el gas natural de Camisea, no para quemar y generar energía eléctrica, sino para el desarrollo del transporte. Hay 200,000 taxis convertidos, pero hay gran cantidad de vehículos que hacen transporte a nivel nacional de pasajeros y carga que debemos pensar cómo convertirlos al uso del gas natural licuefactado, que permita dar autonomía a esos vehículos.

Fuente: Gestión